martes, 3 de julio de 2012
La Espiritualidad Kolping está basada en el amor al prójimo, es ¿cómo veo yo a mi hermano?,
¿veo a Cristo?. Si es así, entonces nada puede detenernos en los proyectos y los trabajos que emprendamos diariamente. Es Dios quien nos está llamando a trabajar, por la construcción de
su reino, mediante el apoyo e iluminación de su propio hijo, el beato Adolfo Kolping.
El con su acción asumió un total compromiso con Cristo, su convicción era: "Lo que tú haces
a mi hermano, a mí me lo haces", decía Cristo.
La Espiritualidad de Kolping es muy simple, es trabajar teniendo conciencia que yo, como hijo
de Dios soy responsable de mi vida y la de mis hermanos, por ello cada labor que realice debe
encaminarse a conseguir resultados que me permitan ser un mejor hombre, una mejor mujer, y
todo ello en la búsqueda de ser consecuente con mi compromiso Humano y Cristiano.
Para ello nuestra mirada debe ser diferente frente a las cosas de la vida. Una mirada realista,
pero con amor. Una acción solidaria, pero eficaz. Una vida de grupo, pero comunitaria por
esencia. Un compromiso social, por una convicción cristiana y un desafío humano. Una opción
por la Familia, por una sociedad mejor.
La Espiritualidad Kolping es asumir concientemente los nobles principios dejados por el Padre
Adolfo Kolping y todos aquellos que con su trabajo, acción y ejemplo han aportado para hacer
más integra la acción de las Familias Kolping.
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